A menudo se entiende la agorafobia como lo contrario a la claustrofobia y se define como el “miedo irracional a los espacios abiertos”, pero en realidad es algo más complejo que se presenta en diferentes grados.

Pertenece a la categoría de las fobias, encuadrada dentro de los trastornos de ansiedad. A lo largo de este artículo vamos a ver una definición más exacta, sus síntomas, cuáles son los miedos que afectan al sujeto y unos consejos para superarla.

 

La Terapia de Aceptación y Compromiso tiene en los valores personales uno de sus ejes principales. Este modelo de terapia los considera imprescindibles para tener un contexto válido donde el malestar pueda encontrar sentido.

Por lo tanto, los valores se consideran como una guía, una especie de brújula, como direcciones a las que dirigir la acción. Son un proceso, no un resultado.

 

Se define como dependencia emocional al patrón psicológico que se caracteriza por una conducta de subordinación sentimental o afectiva hacia otra persona con la que se mantiene una relación.

Para estas personas, los sentimientos de bienestar y autoestima dependen de otras, tienen una adicción hacia ellas que les priva de su libertad y de tomar sus propias decisiones. La persona dependiente emocionalmente tiene miedo a la separación, su relación con la otra persona es lo principal.  

 

¿Necesitas aprender a decir que no? ¿Te da la impresión de que siempre cedes y acabas complaciendo a los demás y no miras por tus verdaderas necesidades?

Cuando existen dos necesidades opuestas, surge el conflicto. Tenemos que aprender a decidir cuál es la necesidad que necesitamos priorizar, si la nuestra o la de los demás, y aprender a expresarlo con respeto.

Existen causas muy variadas por las cuales no nos atrevemos a dar una negativa.

 

Parálisis del sueño

Se calcula que hasta un 60% de la población experimenta el fenómeno denominado como parálisis del sueño en alguna ocasión a lo largo de su vida. Se trata de un trastorno del sueño que se encuadra dentro de la categoría de las parasomnias (trastornos de conducta durante el sueño relacionados episodios breves de despertar).

A lo largo de este artículo vamos a definirlo, a explorar sus causas, síntomas y cuáles pueden ser sus efectos.

Según diversos estudios, la flexibilidad psicológica está relacionada con unos niveles saludables de bienestar. Esta es una herramienta fundamental de la Terapia de Aceptación y Compromiso, una de las terapias psicológicas de la llamada tercera generación o tercera ola.

La rigidez psicológica aboca a la persona, con mucha frecuencia, a trastornos emocionales como la ansiedad, estrés y depresión. Sin embargo, la flexibilidad le permite adaptarse mejor a las situaciones, facilita el cambio y el desarrollo personal.

 

La desesperanza creativa es una estrategia clave en las nuevas terapias psicológicas de tercera generación, especialmente en las terapias de aceptación y compromiso (ACT, por sus siglas en inglés).

Esta herramienta psicoterapéutica supone aceptar la realidad, asumir los hechos que causan angustia y sufrimiento. Para ello, debe dejar atrás las estrategias de resistencia y de evitación de los síntomas, asumiendo la desesperanza como una experiencia que pueda abrir nuevas alternativas de actuación.

 

¿Crees que necesitas una desintoxicación tecnológica? ¿Te parece que tu vida es excesivamente dependiente del mundo digital y las nuevas tecnologías?

El mundo digital ha supuesto una auténtica revolución a todos los niveles y nos ha facilitado la vida en muchos aspectos, hasta el punto de que hoy resulta imprescindible. Sin embargo, también tiene sus inconvenientes y puede llegar a esclavizarnos, como vamos a ver a continuación.

 

¿Crees que te preocupas demasiado y, con frecuencia, sin motivo? ¿Sientes que las preocupaciones y los pensamientos negativos te desbordan? ¿Conoces a alguna persona a la que le ocurre?

Preocuparse es necesario e inevitable. Hay problemas que pueden perturbarnos un tiempo, o que necesitan una solución por nuestra parte. A veces, de forma urgente; en otras ocasiones más meditada. El problema surge cuando la preocupación es constante y la persona no sabe cómo pararla.

 

Un ataque de pánico es un episodio de carácter repentino, breve (de menos de 10 minutos), caracterizado por sensaciones de profundo malestar o miedo. Surge cuando la persona se siente en peligro, cuando percibe que algo ataca de forma grave su integridad física o psicológica.  

Con frecuencia se asocia con ideas catastróficas (sensación de estar muriéndose o volviéndose loco, miedo a perder el control, etc.) y a una necesidad apremiante de escapar de esa situación. A menudo las personas lo padecen en situaciones donde no hay ningún estímulo amenazante y no encuentran la causa que lo provoca.

El estrés y la ansiedad son dos fenómenos íntimamente ligados, que tienden a confundirse. A lo largo de este artículo vamos a tratar las principales diferencias que existen entre ambos.

Las respuestas de estrés y de ansiedad pueden ser saludables y favorecer la adaptación. Sin embargo, si se producen con demasiada frecuencia o intensidad pueden provocar graves problemas de salud físicos y psicológicos.

Vamos a empezar definiendo ambos conceptos:

 

La regulación emocional es un proceso fundamental dentro del ámbito de la inteligencia emocional.

Se refiere al proceso por el cual una persona puede influir sobre las emociones que siente, cómo las experimenta y cómo y cuándo las expresa.

Una buena gestión de nuestras emociones repercutirá en nuestro bienestar personal y nos ayudará a enfrentarnos a todo tipo de situaciones.

 

Las manifestaciones de la ansiedad no ocurren solamente a nivel del pensamiento, no se corresponden solo con procesos internos.

En realidad, un sentimiento como la ansiedad puede expresarse tanto a nivel mental como fisiológico y conductual.

Con este planteamiento, el psicólogo estadounidense Peter Lang propuso en 1968 la teoría tridimensional de la ansiedad, también conocida como la teoría del triple sistema de respuesta de la ansiedad. A continuación, vamos a profundizar un poco en ella.

¿Has escuchado hablar del Trastorno de Evitación Experiencial (TEE)? Está absolutamente relacionado con el sufrimiento psicológico y con las terapias de Aceptación y Compromiso, como veremos más adelante.

El sufrimiento forma parte de la vida. Con frecuencia, determinadas experiencias, sentimientos o pensamientos nos hacen sentir malestar, debido a la reacción verbal interior que desarrollamos acerca de ellas.

El miedo es una emoción que nos permite adaptarnos y orientar nuestra conducta para conseguir la supervivencia como especie. Sin embargo, existen también muchos miedos que carecen de base racional, nos causan ansiedad y limitan nuestras vidas.

Basándose en las teorías del aprendizaje, la teoría bifactorial de Mowrer nos explica que, en realidad, esta ansiedad puede ser una respuesta aprendida, que tiende a mantenerse e incluso a incrementarse con el tiempo.

De acuerdo con algunos estudios, la sintomatología de carácter ansioso-depresivo en adultos es más habitual en relaciones de apego inseguro durante la infancia.

Recordemos que los estilos de apego inseguro, de acuerdo con la clasificación de Bowlby, se dividen en apego ansioso ambivalente, apego evitativo y apego desorganizado. Todos ellos frente al estilo de apego seguro, que suele ir asociado a un mayor equilibrio emocional y conductas relacionales más ajustadas en la etapa adulta.

 

El concepto de apego se refiere al vínculo emocional que las personas establecen con sus padres o figuras cuidadoras en la infancia, que influirá en la relación con su entorno durante toda su vida. Existen diferentes tipos de apego (seguro, ansioso, evitativo y desorganizado) que determinan, cada uno de una forma, dicha relación.

Los estilos de apego inseguro (tanto ansioso como evitativo) aparecen como un factor para el desarrollo de determinadas psicopatologías. Entre otras, ansiedad y depresión, conductas adictivas, los trastornos alimentarios, el trastorno de estrés postraumático y el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC). Vamos a centrar este artículo en la relación del apego inseguro con este último trastorno.

Los trastornos de conducta alimentaria, entre los que destacan la anorexia nerviosa y la bulimia, son fenómenos complejos en los que intervienen diversas variables. El papel del apego puede considerarse una pieza del puzle importante, aunque no es el único factor que los explica.

En otros artículos hemos visto los diferentes estilos de apego y su influencia en la personalidad, la gestión emocional, la conducta y las relaciones sociales de la persona.  Como veremos a continuación, las carencias emocionales y afectivas que las personas han padecido en su infancia influyen en las alteraciones de la conducta alimentaria.

El apego desorganizado vivido en la infancia es un claro predictor de problemas y trastornos emocionales y psicopatología en la vida adulta. De acuerdo con el modelo de estilos de apego propuesto por Bowlby, autor pionero de esta teoría, el apego es el lazo especial e innato del niño con sus cuidadores que influirá en el desarrollo psíquico y emocional del menor. La inconstancia, discontinuidad y baja calidad de esa relación, genera consecuencias negativas en dicho desarrollo y a lo largo de todo el ciclo vital.

El estilo de apego desorganizado origina graves problemas en la calidad de los vínculos afectivos y en la constitución del propio sentimiento de sí mismo.

La educación emocional de los padres influye en el fomento de un tipo de apego seguro, necesario para forjar personalidades más estables. ¿Cuáles son las características que los padres deben reunir para establecer una relación afectiva sana y segura con su hijo, que contribuya a un futuro adulto con buena autoestima y equilibrio emocional?

En otros artículos hemos definido los diferentes tipos de apego. En este vamos a intentar responder a la pregunta formulada y a dar unas claves para la construcción de contextos familiares de apego seguro.

 

Según la investigación científica, el estilo de apego inseguro es una variable que se debe considerar en los pacientes psicóticos. La hipótesis de estudios como los de Mónica Kimelman, de la Universidad de Chile, consiste en que el apego patológico puede hacer a las personas más vulnerables al desarrollo de trastornos psicóticos.

Entendemos por apego aquel vínculo afectivo primario y específico entre una cría y un adulto de su misma especie, que cubre sus necesidades físicas y emocionales y guía la autorregulación de sentimientos y conductas. En otros artículos hemos definido los cuatro estilos de apego descritos por John Bowlby, que necesitamos entender para adentrarnos en la relación entre los estilos de apego inseguro y la psicosis. Estos son los modelos mentales que establece cada uno de ellos:

  • Apego seguro: modelo mental de confianza
  • Apego ansioso ambivalente: modelo mental de incertidumbre
  • Apego evitativo: modelo de autosuficiencia
  • Apego desorganizado: modelo mental escindido, desorganizado

Se entiende por sexismo aquella actitud discriminatoria que hace distinción de las personas en función de su sexo o que considera inferior a las personas del sexo opuesto. Aunque no hay demasiados, existen estudios que han relacionado la construcción del vínculo afectivo del apego con este tipo de actitud discriminatoria. Es el caso del estudio elaborado en 2013 por Maite Garaigordobil, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad del País Vasco.       

La hipótesis de la investigación propuso que el sexismo y los estilos de apego inseguros correlacionan de forma alta.

 

Existen diferentes investigaciones que vinculan el apego con el desarrollo emocional de la persona. La inmensa mayoría revelan que existe una relación entre cada estilo de apego y el establecimiento de emociones específicas, que se dan con mayor o menor intensidad.

Asimismo, los distintos tipos de apego también se relacionan con la expresión de las emociones y su regulación. Puesto que las emociones influyen en la salud física de las personas, también se puede establecer un vínculo entre esta y los estilos de apego, aunque no existe demasiada literatura al respecto.

Profundizamos un poco en este tema basándonos en el trabajo de Garrido-Rojas para la Universidad Católica del Maule, Talca, Chile.

Diferentes investigaciones han abordado la relación entre el apego y la sexualidad, tanto en lo referente al nivel de satisfacción como al grado de conflicto personal con el que se vive el deseo sexual. Y concluyen que el tipo de apego contribuye de forma importante a la calidad de la experiencia afectivo-sexual como hecho relacional en la persona.

En términos generales, puede afirmarse que en las personas con estilos de apego seguros, con buena autoestima y regulación de las emociones, la conducta sexual es más cómoda y manejable, tienen menor conflicto con el deseo erótico y una mayor capacidad para el cuidado sensible; mientras que para los estilos de apego inseguros son más frecuentes la confusión, la angustia y el dolor en el planteamiento de su vida sexual.

Así lo evidencian las distintas investigaciones en torno al tema, de las cuales la realizada por Ortiz, Gómez Zapiain y Gómez Lope en la Universidad del País Vasco es uno de los mejores ejemplos. A continuación, vamos a ofrecer unas cuantas pinceladas sobre este tema apoyándonos en su estudio.

En la infancia se consolidan los estilos de apego que van a influir en nuestras relaciones amorosas posteriores. En función del tipo de apego que hayamos vivido, del vínculo emocional establecido entre el adulto y el niño/a, tendremos más posibilidades de construir relaciones de pareja sanas o tóxicas.

 

La conducta de apego es un vínculo fundamental para cualquier ser humano. El estilo de apego que la persona desarrolle desde su infancia va a condicionar su personalidad y las relaciones sociales y afectivas que establezca a lo largo de su vida.

En este artículo proponemos una mirada hacia la construcción del apego en contextos de adopción, donde este vínculo emocional adquiere unas connotaciones muy singulares. El fomento del estilo de apego seguro en su época infantil es fundamental para que estas personas puedan conseguir una buena adaptación.

En otros artículos hemos hablado del concepto del apego y de los cuatro estilos descritos por el psiquiatra y psicoanalista infantil John Bowlby: apego seguro, apego ansioso ambivalente, apego evitativo y apego desorganizado

En este artículo vamos a detenernos en el último de ellos, el apego desorganizado y sus consecuencias en la etapa adulta. Este es el estilo de apego en el que el vínculo entre la persona cuidadora y el niño resulta más amenazante y desestabilizador, por lo tanto el que ofrece un peor pronóstico.

 

Existen diferentes tipos de apego que las personas desarrollamos durante la infancia. Estos pilares afectivos influyen de manera determinante sobre nuestra conducta, personalidad y conducta relacional a lo largo de toda nuestra vida. En otro artículo describimos el concepto de apego y repasamos los cuatro tipos de apego descritos por John Bowlby.

En esta nueva entrega vamos a encargarnos específicamente del llamado apego evitativo. Definiremos sus principales características en la infancia y los efectos que puede tener en la vida posterior de la persona, así como el camino para solucionarlo en terapia.  

 

El apego es la vinculación afectiva íntima, profunda y duradera entre los seres humanos, destinada a garantizar su supervivencia. Se establece en la infancia con los padres o cuidadores y va a condicionar nuestra personalidad, nuestro comportamiento y nuestra forma de relacionarnos en el futuro.

Después de ver los cuatro tipos de apego que establece John Bowlby, llega el momento de detenernos con un poco de detalle en cada uno de ellos. En este artículo analizamos las características y las emociones más habituales en el tipo de apego ansioso ambivalente.

 

El vínculo emocional duradero que un niño establece con la persona o personas que le cuidan es determinante para su desarrollo personal. Hemos visto en otros artículos los diferentes tipos de apego, de acuerdo con la teoría de John Bowlby. Este  psicólogo del desarrollo inglés explica el origen de las relaciones interpersonales y de la conducta a partir de esa relación afectiva.

Los modelos de apego seguro ofrecen un mayor pronóstico de equilibrio emocional, mientras que los inseguros (ansioso ambivalente, evitativo y desorganizado) tienen el efecto contrario. A continuación, profundizaremos un poco en el concepto de apego seguro.