Introducción

TricotilomaníaLa necesidad irresistible y recurrente de arrancarse el propio cabello o los vellos de distintas zonas del cuerpo recibe el nombre de Tricotilomanía. Se tiende a manifestar como un arrancamiento compulsivo del pelo, que puede producir desde pequeñas pérdidas de cabello hasta calvicie.

Es un trastorno del control de impulsos que se produce en personas bajo estados de ansiedad y que en la última clasificación diagnóstica del DSM5 ha sido vinculada al trastorno obsesivo-compulsivo como un trastorno relacionado. También puede estar relacionado con otros trastornos como la tricofagia, que consiste en masticar o ingerir el cabello, lo que puede producir problemas severos en el aparato digestivo.

Puede comenzar desde la infancia entre los 9 y los 13 años como una respuesta al estrés. Se tiende a dar principalmente en la cabeza, aunque también puede ocurrir sobre otras partes del cuerpo como las cejas, la barba, las pestañas, las axilas o el vello púbico. Es difícil conocer realmente su prevalencia, ya que el estigma social que supone, puede conllevar su ocultamiento.

Causas

Este trastorno está muy relacionado con la ansiedad, como acto compulsivo que la persona puede padecer de tres formas :

  • Episodio infantil: Donde hay que determinar si resulta un acto puntual, el arrancarse el pelo, o si se convierte en un acto reiterado, que hay que supervisar para que no se mantenga hasta la edad adulta.

  • Automático: Donde la persona tiende a realizarlo cuando se concentra en actividades como el estudio, la reflexión, navegando por internet, …siendo similar a lo que ocurre con el trastorno de la Onicofagia (comerse las uñas).

  • Consciente: La persona realiza el acto de arrancarse el pelo de forma inevitable pero consciente, con una gran tensión al principio e incluso con dolor, pero luego sintiendo mucho alivio o gratificación.

Se ha relacionado también con el trastorno de estrés postraumático, como un sistema de regulación emocional infructuoso.

También aparece en trastornos depresivos. Y puede ser generador de una baja autoestima, ya que, sobre todo en la edad adolescente, puede producir un gran deterioro de la imagen (sobre todo en las mujeres) lo que puede llevar a su intento de disimulo para evitar las bromas o burlas por parte de los demás.

Tratamiento

Para la tricotilomanía de tipo automático, se recomiendan perspectivas de modificación de conducta como la técnica de reversión de hábito de Azrin y Nunn.

Para la consciente, es necesario desarrollar un plan terapéutico más ambicioso que consiste en:

  • Evaluación del problema: con registro de la intensidad, frecuencia y duración de las compulsiones.

  • Toma de consciencia sobre el problema: La persona ha de comprender cuándo y cómo le surge la necesidad de realizar la compulsión, para entendiendo el por qué, pueda iniciar sus intentos de autocontrol.

  • Estrategias de Regulación emocional: Se necesitan aprender técnicas de regulación de emociones que paulatinamente la persona pueda usar como sustitutos de la compulsión, conllevándole su uso automático con la reiteración y el consiguiente aumento de la sensación de control.

  • Motivación y autoestima: Si la persona lleva padeciendo el problema demasiado tiempo, es muy importante ayudarle a mejorar su autodiálogo para mejorar el trato que se brinda, y reforzar positivamente cada intento de mejora que la persona produzca sobre su comportamiento. Para ello se pueden usar registros de la intervención que evidencien a la persona su progreso.

  • Afrontamiento de las situaciones más complicadas: Una vez que la persona ha desarrollado una buena estrategia y ya la ostenta como parte de sus recursos, debemos disponernos a que la persona afronte cualquier situación que anteriormente evitara para reforzar su autoconfianza y reducir la influencia negativa de la ansiedad.

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