Algunas depresiones graves forman parte de trastornos más complicados en los que periodos de ánimo deprimido se alternan con otros más llamativos en los que la persona está excesivamente feliz, denominados episodios maníacos, o en casos más leves, episodios hipomaníacos, de tal manera que el paciente suele oscilar entre la alegría y la tristeza de una manera mucho más marcada que las personas que no padecen esta patología. A estos trastornos con distintos estados de ánimo se les conoce como bipolares. Los trastornos bipolares suelen darse entre el 0,4 y 1,6% de la población general.

¿Qué es la depresión?

La depresión es, ante todo, un trastorno del estado de ánimo o del humor. La depresión es una de las dolencias más comunes de la humanidad: una de cada cinco personas sufre o ha sufrido algún tipo de trastorno depresivo.

A nivel diagnóstico los trastornos del estado de ánimo parten del concepto de episodio. En el DSM-IV se describen tres tipos de episodios afectivos (depresivo, maníaco e hipomaníaco), quedando los trastornos definidos en términos de la duración de estos episodios y de la combinación de episodios que se observe (Vázquez & Sanz, 1995).

La característica esencial del trastorno ciclotímico es una alteración del estado de ánimo crónica y con fluctuaciones que comprende numerosos períodos de síntomas hipomaníacos y numerosos períodos de síntomas depresivos. Durante un período de 2 años (1 año para niños o adolescentes), todos los intervalos libres de síntomas tienen una duración inferior a 2 meses.

Las distimias o neuosis depresivas se caracteriza por un estado de ánimo crónicamente depresivo que está presente la mayor parte del día de la mayoría de los días durante al menos 2 años. Los sujetos con trastorno distímico describen su estado de ánimo como triste o «desanimado». En los niños, el estado de ánimo puede ser irritable más que depresivo y la duración mínima exigida es sólo de 1 año.

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