Se trata de un cuadro de obsesiones (pensamientos) y rituales compulsivos (actos) repetitivos que el individuo es incapaz de eludir aunque lo intente, con un gran componente de ansiedad y muy incapacitante para quien lo padece.

Se trata de una forma difusa y crónica de ansiedad, uno de cuyos síntomas más característicos es la preocupación excesiva e incontrolable. Destacan como síntomas fisiológicos los relacionados con tensión muscular, hipervigilancia (sentirse en peligro, respuesta de alarma exagerada, irritabilidad, dificultad para concentrarse y dormir), e hiperactividad vegetativa (palpitaciones, sudoración, sofocos, micción frecuente, nauseas, flatulencia, diarreas, etc.).

Las personas con trastorno de pánico a menudo desarrollan agorafobia, que es la tendencia a evitar lugares o situaciones donde la huída podría resultar difícil o vergonzosa, o donde no podrían obtener ayuda en caso de un ataque de pánico. Aunque los tipos de lugares o situaciones evitadas varían muchísimo de una persona a otra y a veces incluso de un momento a otro, en general se constata la presencia de una pauta definida.

La fobia social se caracteriza por el miedo a sufrir vergüenza o humillación en situaciones sociales. Como consecuencia de este miedo, se evitan las situaciones donde uno debe "actuar" y someterse al examen de los demás- En cierto sentido, la fobia social es una forma extrema de "ansiedad de desempeño". A algunas personas el solo hecho de pensar en situaciones temidas puede provocarles una ansiedad seria e incluso ataques de pánico.

El trastorno de estrés postraumático o TEPT se presenta a consecuencia de un acontecimiento fuertemente traumático o especialmente trágico. Una persona con TEPT puede experimentar una serie de síntomas:

Las fobias simples, también llamadas específicas, pueden implicar objetos o situaciónes tales como espacios cerrados, insectos, alturas, oscuridad, ascensores, puentes, animales, volar, etc. Una fobia simple difiere de la agorafobia en que la ansiedad está centrada en un objeto o situación externa específica y se halla presente sólo cuando se hace frente (de forma imaginada o real) a ese objeto o situación.

Se caracteriza por la aparición de ataques de pánico y la preocupación constante por la posibilidad de que se puedan dar nuevos ataques, así como sus consecuencias. Podríamos definirlo como la aparición aislada y temporal de miedo o malestar intenso acompañado generalmente de sensaciones de peligro inminente y de un impulso a escapar, durante el cual se presentan al menos cuatro de un total de 13 síntomas somáticos o cognitivos (ver cuadro) que inician bruscamente y alcanzan su máxima expresión en los primeros diez minutos; cuando se reunen todos estos criterios pero se presentan menos de cuatro de los síntomas, se habla de ataques de pánico con síntomas limitados.

Esta página web usa cookies para mejorar su experiencia de navegación. Política de Cookies